Hace tiempo que no escribo... Y me da mucha pena, porque tengo tantas cosas que comentar del mundo... Tengo pendiente desmigajaros mi 'Eurotrip', pseudo-interrail, con un montón de detalles que se que a mucha gente vendrán bastante bien, ya que en mi caso tuve que deambular por cientos de blogs y páginas en serbio, croata y griego.
Pero el cometido de esta entrada es otro. Es recordar a mi gran paisano: Miguel Delibes.
Como buen vallisoletano de a pie con ganas de trabajar me ha tocado mudarme a Madrid. La primera semana me daba cobijo mi hermano y tras la primera incursión al destino de trabajo me di cuenta de que necesitaba rellenar la hora de metro de ida y la hora de vuelta. Así que al llegar a su casa me puse a fisgonear en su endeble, esquelética y extraña biblioteca, pero casualmente me encontré de bruces con un libro que llevaba siglos queriendo leer: La sombra del ciprés es alargada.
Este libro fue la primera obra del vallisoletano y le valió el Premio Nadal. No sabía lo que me iba a encontrar, no quería ni leerme el destapasecretos de la tapa blanda trasera, aunque la expresiva imagen de unos cipreses en la portada me avisaba inopinadamente.El libro empieza con Pedro, un niño huérfano al que su tío interna en Avila en la casa de un profesor que se va a cuidar de su educación a cambio de un montante curioso de reales.
Es una magnífica descripción de la tierra silenciosa, histórica y sagrada de Avila, de sus piedras, su Adaja, sus nieves y, como no, su muralla. Aunque el libro en sí está plagado de descripciones detalladas tanto de lugares como de situaciones y pensamientos tan vividos que sentiras que bullen en tu cabeza o que has recorrido esos lugares con tus propios pies.
Pedro, el protagonista, va relatando su vida a lo largo del libro. De como se forma su razón, acuñada por el pesimismo de su maestro, única influencia. Nos hace vivir con él la alegría y la pasión de una amistad verdadera. De cómo te resguardas en tu interior cuando la vida te muestra la espalda. De cómo eliges vivir una vida ajena a la que te toca simplemente por el hecho de creer que es lo que debes, por autoconvinciones vacías, mal formadas. De cómo hasta de la nada más absoluta se puede salir si simplemente tú mismo te lo propones, aunque en realildad necesitas casi siempre un empujoncito exterior. De cómo no debes cerrarte en banda a tus principios, escuchar las opiniones de la gente que te quiere y te rodea pueden ayudarte a romper la coraza que te ha impuesto la vida y tu has reforzado con cadenas cerrojadas.
El tema sobre el que gira el libro (no descubro nada a nadie) es la muerte y todas las reflexiones están orientadas en este sentido. En si es mejor tener y perder o no tener y, por ende, no tener nada que perder.
Hacía tanto que un libro no me marcaba... Lo recomiendo absolutamente, os hará sentir aunque a veces no sean cosas bonitas. Os reafirmará en lo que sóis u os hará dudar.
Eso sí, mejor cuando no estéis de bajón....
Gande Delibes....
Saludos
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